Esto lo escribí para mi perrito Zafiro, que falleció en noviembre del año pasado.
Mi niño, estabas mal y cómo saberlo.
Tus ojos, el único modo posible de verlo.
Simplemente tu nobleza no tiene igual.
Siempre la tuviste, estuvo hasta el final.
Gracias a ti nuestra vida es rica en recuerdos.
Y no me importaría pasar por esto de nuevo,
con tal de revivir contigo esos gratos momentos.
Manchita en la frente, pelotas, juegos.
Cosas todas para gozar un puyero.
Desde Anubis Aslán hasta Pancracio Pepetón,
cual apodo de famoso pelotero.
Este último viaje no lo hiciste solo.
Y es que no sólo eras un animal, valías oro.
Así pues te fuiste en paz,manteniendo la dignidad.
Entre piedras, tierra y caltu cuerpo ya libre permanecerá.
Aunque el sitial de honor ocuparás,
en el más alto pedestal tu rostro estará.
Eso que nunca muere y por toda la casa se siente.
Y que sea como me dijo una amiga:
Que donde sea que estés nos cuides siempre.
09/11/2007
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