martes, 15 de enero de 2008

A quienes niegan que la Shoa existio

A quienes niegan que la Shoá existió

Saber que todavía hay gente que se rehúsa a creer que el Holocausto existió me sorprende, y a la vez, me entristece ¿Cómo van a decir que seis millones de muertes se inventaron? Lo que más hay en este mundo son pruebas de que el Holocausto existió. Todos esos archivos fotográficos, el mismo campo de concentración Auschwitz en Polonia, videos de los propios alemanes, sobrevivientes que se levantan llorando de sus camas por el gran trauma que eso les causó… ¿son mentiras? ¿En realidad ese dolor, esas lágrimas, esas pesadillas, esos duros recuerdos… son un vil invento, una farsa?

No estamos hablando de hace 1000 años, ¡son 60 años! La historia es reciente y todavía duele. Personas que presenciaron esta matanza atroz todavía viven, todavía lloran, todavía lamentan sus familiares perdidos… Niños que no tuvieron la oportunidad de conocer otro mundo sino el del Holocausto. Padres que querían ver crecer a sus hijos, que tenían muchas esperanzas para ellos, murieron injustamente. Hablando de justicia, ¿ustedes creen que es justo, señores, poner en duda una guerra que fue fotografiada, archivada, grabada o contada por sus sobrevivientes? ¿Qué clase de persona no acepta que hace 60 años hubo niños, mujeres, hombres y ancianos que trabajaron hasta el cansancio para al final morir en una asquerosa cámara de gas? Esas personas que no lo aceptan, podrían parecerse a las que vieron lo que estaba ocurriendo y no lo quisieron creer hasta que fue demasiado tarde ¿Quieren seguir siendo esa clase personas?

El Holocausto nos demostró lo que los hombres pueden llegar a hacer por odio, envidia, placer… Hombres sin escrúpulos ni corazón, que torturaron millones de personas por un ideal ridículo y asesino de una sola persona. No se conviertan en lo que temen ser. Investiguen, busquen, vean por ustedes mismos, entrevisten a los sobrevivientes, visiten los campos, pónganse un minuto en los zapatos de una persona que se encuentra caminando hacia una cámara de gas sabiendo que va a morir. Vean a sus propios hijos felices porque juegan, viven, crecen. Ahora escuchen testimonios de niños en los campos. Sus juegos eran encontrar algo para comer, esconderse, llorar, temer la muerte. Su vida era el trabajo forzado y el presenciar matanzas al frente de sus inocentes ojos. Crecían (los que pudieron) rezando todas las noches para que les concedieran un día más de vida, y así poder luchar, sobrevivir y poder ver a su familia y amigos de nuevo.

Señores, ríndanse ante la evidencia. No hay para donde correr. Cometieron un error negando el Holocausto. Ahora mírense unos a otros y pregúntense cómo harán para corregir su gran equivocación. Reflexionen acerca de lo que ocurrió y de lo que sigue ocurriendo, porque pareciera que los hombres no aprenden del pasado y ustedes, lamentablemente, lo han olvidado por completo.
No permitan que las matanzas sigan ocurriendo. Acepten lo que pasó y ayúdennos a crear conciencia en los demás para poder parar las maldades que hacen los hombres. Recuerden para no olvidar y para aprender que el pasado es pasado. Por alguna razón ocurrió. Tenía un cometido ¿Cuál era? Enseñar a los hombres lo que son capaces de hacer. Es por esto que es importante que todo el mundo crea que el Holocausto existió. Esas personas necesitan de nuestro apoyo y no de la negación. Ayudémoslos a tener fe y a que sepan los grandiosos que son sólo por el hecho de haber sobrevivido a la guerra más atroz e injusta que ha existido en nuestra historia.

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