Los venezolanos cada día innovan las herramientas de trabajo. El centro de Caracas está inundado de tarantines, sábanas en el piso y personas que, con ilusión, esperan conseguir ganancias para llevar a su casa. Uno de estos es Juan Mendoza que con gran cratividad hace de la avenida Baralt su set de fotografía.Las aceras atestadas de buhoneron con revistas, ropa, accesoriaos y cosméticos se alargan como ríos sin desembocadura. Caminar desde la estación del metro de Capitolo por toda la avenida Baralt se hace una proeza de cuidado. Los comercios ocultos y el poco espacio para caminar transforman ell centro de la actividad administrativa y comercial, en la sede de encuentro y trabajo de la mayor parte de los asalariados por la economía informal.
Son muchos los trabajadores independientes que acompañan el camino de quienes, con prisa, transitan por ahí. Juan Mendoza, de 67 años, es uno de ellos. Sentado en una de las esquinas de la Plaza Miranda, se mantinen a la espera de qeu alguien guste tomarse una foto. Trabaja por su cuenta desde 1975 y por medio de su lente ha captado las sonrisas de enamorados, turistas y otros tantos que visitan el casco caraqueño.
La avenida no tiene gran atractivo a menos que se compare con un mercado persa. Sus calles son intransitables, el ruido se extiendo por los gritos de la gente: "Permiso, permiso", "¡Pase adelante, aquí todo está bueno!", "No loco, tú estás frito!". Y el toque de cornetas de los vehículos, qeu duran minutos en um mismo sitio, hacen de la avenida Baralt el lugar más difícil y menos seguro para tomarse una foto.
Sin embargo el señor Mendoza insiste en llegar todos los días desde las 10:00 de la mañana. Armándose de paciencia, con cámara en mano, sonríe a quien pasa y ofrece sus servicios: "¿Gusta tomarse una foto? Le puedo garantizar que será un lindo recuerdo".
Con la honestidad por delante, Juan Mendoza asegura que las fotos no son el mejor trabajo para un hombre de familia. Son pocos los días que consigue llevar una suma decesnte a su casa. Sin embargo, está seguro de que éste es el único trabajo que podría conseguir a su endad y en un sociedad con alto índice de desempleo.
Para él la vida continúa, y su set de fotografía se mantiene vigilado y con muchos modelos en la vía. Por cierto, ¿No quieres una foto?
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